Reseña Histórica

Floralp nace de la inocente visión de un niño suizo en 1.929, cuando su profesor de escuela les comentaba que América del Sur Existía… ese conocimiento sembró en el pequeño y flaco Oskar Purtschert la ilusión clara de venir a estas tierras.

Veinte años después, ese niño que decidió por sí mismo desde los catorce años irse por otro camino del que su padre le decía… (Ir a la fábrica de telas del pueblo) era ya un quesero profesional. Donde iba dejaba huellas de fidelidad, honradez e iniciativa; de puntualidad y exactitud.

De pronto en su escuela aparece la propuesta que un quesero viaje al Ecuador con un contrato de dos años para hacer quesos suizos, pese a la burla de su director que le decía que en Sudamérica se necesita gente grande y fornida, él acude inmediatamente al llamado, habla con el interesado y acuerdan su venida, no sin antes recibir la recomendación de que si tiene una chica se la lleve consigo… y así lo hizo; en febrero de 1.949 iniciaron su aventura en Sudamérica.

Llega la Ecuador para hacer quesos maduros… mala idea, acá no se comía ese queso así que fue por un proyecto más o menos fallido, durante esos años tiene contacto con un compañero de escuela en Suiza quien le invita al Argentina a trabajar por dos años.

Antes de viajar al sur, hacen una exposición en Cuenca a la que asiste Galo Plaza Lasso, en ese entonces presidente de la república, quien queda gratamente impresionado y conviene para que regrese de Argentina a hacer quesos en su hacienda al norte del país.

Su familia crece, pasa con su esposa cinco años en Zuleta y luego siete años en San Gabriel, ya con seis hijos enfrentan la decisión de quedarse o volver a Suiza, toman la alternativa de hacer su vida en Ecuador y deciden emprender con su propia empresa láctea, proyecto que inicia en 1.964 naciendo lo que ahora es Floralp en Ecuador.

Era fácil ver en los primeros quince años de vida a esa familia reunida alrededor de un radio y haciendo algo para la fábrica, pegando etiquetas, doblando cajas, tapando potes, vendiendo, etc. En ese seno fue creciendo una cultura sencilla de vida, de ahorro, de esfuerzo y colaboración, en estos espacios se conversaba y se iba creando una filosofía de vida… expresiones como “no pises el poncho a nadie, pero tampoco dejes que te lo pisen” o “no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”… iban marcando un camino, una forma de vida, todos ellos reunidos, alimentados por esa gran conciliadora, ordenada y genial esposa y mamá.

Floralp crece paulatinamente, los hijos se hacen grandes, estudian, crece más la familia y se forma el escenario para empezar a hablar del concepto de familia y de empresa, así es como nace la sociedad de padres e hijos dándole una figura legal más establecida, pocos años después se hace necesario visualizar un cambio más claro y empiezan a usarse herramientas de planeación estratégica, concluyendo en una visión del futuro que fue el primer motor de establecimiento de sistemas integrados de operaciones, construcción de armonía, sensibilización frente a la comunidad, el medio ambiente y a la nutrición del consumidor final.

Así la era del desarrollo humano, de procesos, de gestión de la calidad, de la mejora continua, del involucramiento donde la decidida intervención apoyo y ejecución de los miembros de la familia gravitaba enormemente en la consecución de la metas y objetivos; fortaleciendo los canales de comunicación internos y mejorando con preocupación permanente la calidad de vida, el conocimiento y el involucramiento de todos los colaboradores de todas las áreas.

Posterior a esto nace el segundo período de planeación estratégica donde se definen mejor las relaciones familia-empresa y se lleva adelante una prospectiva de mercados internacionales naturales para los productos de la empresa, siempre definida en hacer quesos maduros de excelente calidad para nichos especializados de dichos quesos y enmarcados en un sistema de gestión integral que garantice la sustentabilidad de la empresa y la satisfacción de sus consumidores.