Oma la flor más linda del jardín

Sin duda, el prototipo de la mujer conciliadora, callada, sensible, pero de una fortaleza increíble, capaz de dar el equilibrio perfecto a la familia, no obstante su dulzura, fue una mujer guerrera; se constituyó como el complemento ideal para mi padre, con quien se consolidó como un solo ser. Los desayunos con papá y mamá eran y siguen siendo los más deliciosos; sus hijos y nietos no saben por qué pero el pan sabe más rico allá; siempre hicieron que los desayunos fueran la comida más importante del día y el momento más alegre, y cómo olvidar aquellos postres tan apetecidos, sobre todo el pastel de manzana que hasta el día de hoy lo prepara.

Las flores siempre fueron su pasión y esto se refleja en el nombre de la empresa, ya que cuando la familia estuvo reunida pensando en un nombre, Doña Edita como la solían decir propuso algo que marcaría su legado:

-¿Y por qué no le ponemos el nombre de una flor?

Y todos sus hijos corroboraron con ideas “Flor de los Alpes”, finalmente un nombre que parecía reunir a los demás: FLORALP; de inmediato, todos con un grito de jubiló, asintieron con un gran Siii!

De mi madre admiro su espíritu luchador, cualidad que le permitió superar las adversidades y los dolores que siempre se presentan en la vida; elogio su forma de ser coherente y serena, y los principios de fortaleza que le ayudaron a mantener estable a la familia en todo momento y son elementos de equilibrio y armonía, hasta el día de hoy.